Je t’ aime comme ma mort

Reseña a Indian song. 
Marguerite Duras, 1975

Duras

Fotograma de Indian Song

 

Indian Song está basada en un texto de Duras que reúne personajes y temas de sus viejas obras literarias. La historia gira en torno a la esposa del embajador francés de la India que recibe a un grupo de invitados en su mansión, con los cuales pasará una íntima velada que los llevará por la islas del delta del rio Ganges y los parques que rodean la embajada, donde una mendiga ofrecerá un delirante contrapunto de la sociedad imperialista de los años 30.

Duras

Fotograma de Indian Song

Aquí el amor camina al compás de la música y de la mano con la muerte y la locura. Amor abstracto, lejano, onírico, de paisajes y miradas que buscan el sentido y el contacto que nunca llega totalmente, puesto que cada cual permanece en su soledad, atrapado en su neurosis.
Indian Song  proyecta un amor que se pierde, que acomete a un cuerpo dolorido, angustiado, hastiado, lento y silencioso, un cuerpo fantasmagórico extraviado en su deseo. El descontento y la contradicción; la asfixia de los lugares remotos y abiertos (paisajes exóticos), son síntomas de la personalidad rota, fragmentada, dispersa que avanza lentamente a su aniquilación.

Duras

Fotograma de Indian Song

Este film, algo autobiográfico, intenta dar “texturas” al tiempo perdido, al silencio y al vacío que hay entre los personajes también separados de su voz, me recuerda la poesía de  George Bataille en la cual amar es morir, es abandonarse y perseguir la autorrevelación a través del delirio.
Otro aspecto indiscutible, es la belleza de la fotografía, pulcra y abrumadora, y la sensualidad del decorado; pone a los personajes en un mundo triste y bello, erótico e inalcanzable, puesto que nunca llegan a tener un contacto que vaya más allá de la mirada o el baile.

Duras

Fotograma de Indian Song

En definitiva, la contradicción inherente del contenido se materializa con ese contrapunto que atraviesa todo el film que se filtra en la totalidad del estilo representado por la discordancia entre imagen y sonido. La cámara estática o desplazándose con parsimonia en largos planos enseña una acción de mínima fuerza expresiva que muchas veces queda relegada al fuera del campo, obligando al espectador a imaginar o pensar por sí mismo. El sonido se define mediante voces superpuestas, a veces de varios narradores, o de los mismos personajes nos lleva por la nebulosa narración, provocando así una antítesis entre la vertiente intensa de la banda sonora y la ralentizada y pasiva narración visual.
Como decía,  la  música vertebra y define el tiempo de la película. En esa danza fúnebre giran los cuerpos cansados y mudos. Vivos y muertos al mismo tiempo, infectados con la melancolía o la lepra del corazón.

Carla Soza

Junio, 2018

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