Kung Fury. Geek Nation

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Kung Fury

Habitualmente, el prisma que define una visión lo otorga el tiempo. Y es que ya han pasado unos treinta y tantos años desde la década de los ochenta, los suficientes para que la retrospección empapada de nostalgia esté en boga. Lo hemos visto recientemente en Super 8 y en Drive o en los remakes de Conan, Total Recall y Mad Max, por ejemplo. Como se suele decir: los ochenta han vuelto. Eso está claro. No obstante, el buque insignia que ha cristalizado esta vanguardia de forma definitiva es Kung Fury de David Sandberg. Aunque en esta afirmación es importante matizar el por qué o, más bien, el para quién.

Kung Fury es un cortometraje de treinta minutos de duración estrenado en 2015 apto, solamente, para freaks. De hecho, el argumento parece surgido de una conversación de fanáticos de los cómics ataviados con camisetas de Star Wars, Los Goonies, Karate Kid o Back To The Future, en la que de repente, entre humo y cervezas, florecen las ideas más disparatadas: “¿Te imaginas que…?”, “¿Y si…?”, “Sería la hostia que…”. Así es Kung Fury. Un homenaje en formato de comedia, o parodia, del cine de acción y artes marciales de los ochenta.

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Fotogramas de Kung Fury. David Sandberg, 2015

El protagonista es, como no podía ser de otro modo, Kung Fury, un policía de Miami que súbitamente se transforma en el elegido, el mejor maestro de kung fu de todos los tiempos. Hecho que ocurrió después de que un ninja cortase literalmente por la mitad a su mejor amigo y compañero Dragón (Dragón a secas) —lo que supuso una tragedia sin precedentes en su vida y razón de su soledad—. Entonces le cayó un rayo encima al mismo tiempo que le picaba una cobra y…¡zas!, va y se convierte en el elegido. Tras ese extraño acontecimiento Kung Fury derrota al ninja del callejón y pasa a ser el abanderado de la justicia. Aunque el antagonista del film no tiene nada que envidiarle. Adolf Hitler, apodado “Kung Führer”, es el legendario maestro de kung fu que persigue al elegido a través de las dobleces del tiempo para darle muerte y así ocupar su lugar en el trono. Increíble, ya solo con este planteamiento bastaría, pero es que el film está lleno de personajes secundarios arrebatadores.

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Fotogramas de Kung Fury. David Sandberg, 2015

La máquina recreativa que se convierte en un robot enajenado y mata a todo el mundo, Triceracop, el nuevo compañero de Kung Fury —una cabeza de Triceratops encasquetada en un cuerpo humano—, el brillante Hackerman, responsable de enviarlo atrás en el tiempo hasta la era vikinga donde conoce a Katana y a Barberianna, las guerreras que lo salvan de los “lacerraptors” y lo llevan cabalgando a lomos de un Tyrannosaurus Rex ante el todopoderoso Thor. ¿Cómo es posible dar sentido a tal disparate? La explicación es bien sencilla: con personajes planos al servicio de una trama que frivoliza la violencia, la muerte, el nazismo y todo lo que sea necesario para que los puntos de giro sean el motor que empuja al protagonista a ser heroico y lograr el objetivo. El bueno es muy bueno, el típico tipo duro tontorrón de voz afónica que nunca sonríe y que, al ser el macho alfa de la historia, todos admiran y siguen de forma automática. Incluso Thor, un dios, no alberga ninguna duda al respecto. Y el malo, obviamente, es sencillamente malísimo, el peor villano de la historia. Dicho esto, ¿por qué Kung Fury ha sido un éxito? La razón es que la película es tremendamente efectiva y graciosa.

Cada escena es un guiño a esa cultura freak/mainstream mezcla entre el cine de serie b, las series de televisión, los cómics y los videojuegos. Por la cinta roja en el pelo, los guantes de dedos cortados, las Converse, los tejanos, la chupa, el deportivo…Kung Fury aglomera todos los detalles necesarios para representar al prototipo de héroe ochentero. Bien podría ser un personaje extraído de un videojuego como Double Dragon o Street Fighter. No es que el espectador tenga la sensación, a ratos, de estar viendo una obra con reminiscencias a una época pasada, es que es una película de los ochenta que estás visionando en una cinta de VHS. Todos los elementos para que eso sea posible están ahí, desde la banda sonora (Lost Years) hasta las temáticas o elementos que recordamos de aquel entonces tales como los viajes en el tiempo, los rayos laser, la violencia gratuita, el monopatín, las artes marciales, los vikingos, el estéreo, los dinosaurios, etc. La comedia es difícil, y mucho, y este film es un in crescendo del primer fotograma al último. Chapeau.

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Fotogramas de Kung Fury. David Sandberg, 2015

 ¿El cine del futuro?

La película está escrita, dirigida y protagonizada por David Sandberg, un cineasta sueco que había dirigido varios videos musicales y anuncios de televisión. En 2012 decidió abandonar el negocio para escribir el guión de una comedia ambientada en la década de los ochenta, y, tras invertir 5000 dólares, logró grabar con varios de sus amigos el tráiler del film. El modo escogido por Sandberg para producir la película fue el crowdfunding, mediante la página web Kickstarter. El tráiler despertó tanto interés que entre diciembre de 2013 y enero de 2014 consiguió recaudar 630.000 dólares. Cuando él tan solo tenía en mente, o esperaba, llegar a los 200.000. Viendo las expectativas que había despertado la historia se planteó alcanzar el millón, sin embargo no logró. Con un presupuesto demasiado bajo para las pretensiones de la historia decidió grabar la mayor parte de las escenas en su propia casa, con una pantalla verde y una infinidad de efectos digitales.

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Fotograma de Kung Fury. David Sandberg, 2015

De ahí surgen las calles de Miami o la escena de la comisaria, para la que solo tenía un uniforme de policía y tuvo que grabar a los extras por separado para luego unirlos en una misma escena. O la batalla con el ejercito nazi, para la que también tuvo que unir unas 60 tomas. Los efectos visuales también ayudaron a crear la atmósfera que pretendía, suavizó la claridad de la imagen y añadió efectos de desgaste para simular que la cinta, realmente, es un VHS. Se aprecia de forma descarada en la lucha con la máquina recreativa o cuando Katana invoca al todopoderoso Thor, lo que también le sirvió en este caso para enmascarar el cambió de actriz aprovechando así la misma escena del tráiler. El 28 de mayo de 2015 Kung Fury por fin salió a la luz y el 1 de junio ya contaba con 10 millones de reproducciones en YouTube. El single de la banda sonora, “True Survivor” de David Hasselhoff, alcanzó 20 millones de reproducciones en junio, y hasta existe el videojuego de la película. En resumen, un producto muy bien hecho. David Sandberg lo ha conseguido. De YouTube a Cannes. Volveremos a saber de él dentro de un tiempo, eso seguro. ¿Su primer largometraje? ¿Kung Fury 2, El regreso del Führer? Más de uno pagaría la entrada.

David Rivero.
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Trailer de Kung Fury, 2015. David Sandberg

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